Lago Natrón

Un territorio de vida en el norte de Tanzania por los masáis de Engaresero

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Foto: Lodrick Mika, 2020
Autor(es): Emmanuel Sulle, Makko Sinandei, Resiato Lembeka

Ocupado en gran parte por el Pueblo Indígena masái, este espectacular territorio de vida se encuentra junto a Oldonyo-Lengai, la Montaña de Dios, una formación volcánica activa en Tanzania. El territorio que recibió el nombre del lago Natrón, lugar de reproducción para los flamencos enanos que son único en el mundo, alberga diversos grupos de flora y fauna y forma un importante corredor y ecosistema que da lugar a dos espacios que son Patrimonio de la Humanidad: el Parque Nacional del Serengeti y el Área de Conservación Ngorongoro. El pueblo masái depende de la amplia cuenca del lago para su sustento porque es el humedal más estable en un extenso paisaje seco. El territorio ha sido fuente de pasto y agua tanto para el ganado como para la vida silvestre a lo largo de los años.

Actualmente, este territorio está gestionado y gobernado tanto por estructuras tradicionales masái, como por marcos nacionales e internacionales que se ocupan de los recursos naturales de importancia nacional y mundial. En términos administrativos, está situado en la aldea de Engaresero, dentro del distrito de Ngorongoro, en el circuito turístico del norte de Tanzania. La Iniciativa de Desarrollo Comunitario Engaresero Eramatare (EECDI, por su sigla en inglés), organización comunitaria formada por la asamblea general de 12 000 personas de la aldea Engaresero, administra este territorio de vida. El objetivo de la EECDI es apoyar la conservación integrada y el desarrollo de los sustentos de vida mediante iniciativas de turismo y de restauración cultural. Durante años y con el apoyo del Equipo de Recursos Comunitarios de Ujamaa (UCRT por si siglas en inglés), la EECDI ha fortalecido la capacidad de la comunidad para administrar, poseer y beneficiarse de la tierra y de otros recursos naturales, incluida la vida silvestre. En esa línea, se promueven los valores culturales y el conocimiento Indígena para restaurar y crear espacios de patrimonio cultural en la zona. Dado que el territorio es rico en biodiversidad y en recursos minerales, incluido el carbonato de sodio, las comunidades deben defender su territorio contra la minería y los intentos del gobierno de anexar este territorio para establecer nuevos tipos de áreas protegidas.

«Fuimos expulsados de Serengeti y nos mudamos al cráter de Ngorongoro y los animales salvajes nos siguieron. Ahora nuevamente nos sacaron de Ngorongoro y los animales siguen con nosotros en Engaresero».

Personal de EECDI, discusión grupal, 5 de noviembre de 2020
Foto: Lodrick Mika, 2020

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Estimada en
60 000 hectáreas

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Guardianes: 12 000 personas de la aldea Engaresero

La zona de la cuenca del lago Natrón es el sustento de los masáis

Durante siglos, el territorio ha estado en el corazón del Pueblo Indígena masái porque tiene lugares especiales y árboles respetados, tanto con fines espirituales, como culturales. Oldonyo-Lengai sigue siendo una montaña volcánica activa en la región y los masáis creen que esta es la montaña sagrada de Dios. Por esta razón, en la cima de la montaña y de sus cascadas, los masáis llevan a cabo sus oraciones y rituales. En esta área protegida y respetada hay huellas de ancestros y también muchos lugares arqueológicos como en el Barrio Pinyinyi, donde científicos del nacionales e internacionales llevan a cabo sus investigaciones.

El territorio del lago Natrón tiene un hábitat y un paisaje únicos sostenidos y conservados mediante el conocimiento y las prácticas tradicionales, como son los calendarios de pastoreo tradicional. La comunidad se identifica a sí misma como un Pueblo Indígena y durante décadas ha mantenido su distinción cultural, sus tradiciones y su sustento de vida. El maa es el idioma nativo del pueblo masái; sin embargo, la mayoría de los masáis hablan swahili como idioma nacional y unos pocos han estudiado inglés.

Zona de pastoreo de ganado designada en las laderas de Oldonyo-Lengai. Foto: Lodrick Mika, 2020

Gestión del territorio

Existen dos leyes distintas que son interdependientes y reconocidas que gobiernan el territorio de vida: la tenencia consuetudinaria de los derechos sobre la tierra y las leyes estatutarias sobre la tierra. Primero, bajo la tenencia consuetudinaria, las comunidades en este territorio, que heredaron sus tierras antes de la independencia y continuaron viviendo en ellas, tienen derecho a acceder, usar, controlar y, en cierta medida, poseer las tierras.[1] En este sistema tradicional, las instituciones están construidas bajo la cultura y las costumbres masáis. Las estructuras de gobierno clave incluyen Ilaigwanak (líderes masculinos tradicionales) y Morani (hombres jóvenes que sirven como agentes del orden de la comunidad). Individuos y grupos de personas de fuera ingresaban al territorio para recolectar carbonato de sodio, situación que obligó a la comunidad, en colaboración con las autoridades de la aldea, a promulgar una ordenanza local para proteger la sal del lago. Además, los árboles se cortaban arbitrariamente en el área, provocando una respuesta no solo de los ancianos y miembros de la comunidad, sino también del gobierno de la aldea que asignó a Morans (la juventud masculina de los masáis) para proteger su territorio. Los Morans son guiados por los Ilaigwanak para advertir a aquellos que violan las ordenanzas locales, las normas y las tradiciones de la comunidad. Como resultado, la extracción de carbonato de sodio por parte de personas de fuera y de otras aldeas lejanas ya no representa una amenaza importante para este territorio.

Según la ley estatutaria, la tierra comunitaria se designa legalmente como ‘Tierra de Aldea’, lo que significa que el terreno dentro de los límites de una aldea está registrado de acuerdo con la Ley de gobierno local de 1982. “Tierra de Aldea” es una de las tres categorías principales de terrenos dentro del país; las otras categorías son ‘Tierras Reservadas’, que el estado mantiene en reserva para el bien público, y ‘Tierras Generales’, que comprenden todas las tierras públicas que no son ni de aldeas ni reservadas, pero que incluyen tierras de aldea no utilizadas. La Tierra de Aldea se rige por la Ley de Tierras de Aldea n.° 5 de 1999, mientras que las Tierras Generales y Reservadas se rigen por la Ley de Tierras n.°. 4 de 1999, la Ley de Conservación de la Vida Salvaje (WCA por sus siglas en inglés) de 2009 para los recursos de vida salvaje y, finalmente, la Ley Forestal n.° 14 de 2002 para los bosques.[2] Aunque todas las tierras son supervisadas administrativamente por el Ministerio de Tierras, las comunidades tienen algunos poderes y responsabilidades en la toma de decisiones sobre cómo estas y otros recursos naturales se deben utilizar y gobernar mediante sus autoridades locales, incluidos los Consejos de distrito, los Consejos de aldea y sus asambleas.[3] Un Consejo de aldea que consta de veinticinco miembros, de los cuales un tercio deben ser mujeres, está formado por representantes de los partidos políticos de una aldea determinada.

Las leyes de tierras estatutarias y otras leyes relativas a los recursos permiten y protegen las leyes y normas consuetudinarias que las comunidades promulgan para acceder, usar y administrar los recursos naturales en su territorio. Actualmente, el territorio cuenta con sus propios mapas de ordenamiento territorial y zonificación basados en ambos regímenes legales. Toda la zona, aparte de las fincas individuales y los municipios, es de propiedad comunal. No solo sostiene propósitos ambientales y de conservación, sino también es el sustento de vida de muchas personas en el territorio.

Jirafas en las tierras bajas de la aldea Engaresero con Oldonyo-Lengai al fondo. Foto: Lodrick Mika, 2020

Sin embargo, varias leyes y regímenes regulatorios se superponen y a menudo se contradicen entre sí en este territorio de vida. Algunas de las mismas tierras que se rigen por la Ley de Tierras de Aldeas y por Áreas de Control de Caza regidas por la Ley de Conservación de la Vida Silvestre de 2009, son además designadas como Sitio Ramsar mundial. Por lo tanto, si bien los guardianes del territorio quieren proteger y administrar sus tierras de la manera que acostumbran, las instituciones gubernamentales también tienen sus propios intereses y visiones, como el establecimiento de una reserva de caza en la misma área.

Existe cierta tensión entre las estructuras de gobierno tradicionales de los masáis y estatutarias. Esta última incluye el Consejo de aldea (gobierno de aldea), el Consejo del distrito y las autoridades del gobierno nacional. Estas estructuras modernas son una continuación de las estructuras administrativas coloniales que se tratan, en gran parte, de autoridades de estructura vertical, algunas de las cuales fueron impuestas por el gobierno nacional durante los procesos de división por aldeas de la década de 1970, que afectó los estilos de vida y los sistemas de autogobierno tradicionales de los masáis.

Contribución inigualable al bienestar de la comunidad y la conservación de la biodiversidad

La cuenca del lago Natrón es un lugar fundamental a nivel mundial para la reproducción del flamenco enano, clasificado como “casi amenazado” en la Lista Roja de la UICN.[4] El área no solo atrae flamencos y una amplia variedad de aves, sino que también alberga fauna salvaje, como jirafas, cebras, antílopes, jabalíes, búfalos y leones, entre muchos otros mamíferos. Este territorio es el humedal con más seguro en el gran paisaje seco de la estepa masái. Forma un corredor, un ecosistema y un paisaje cruciales en el Área de Conservación de Ngorongoro, incluidas las montañas de Oldonyo-Lengai y Monduli. Sobre estas bases, el área se encuentra bajo categorías mixtas de conservación que incluyen un área de caza controlada y un Sitio Ramsar. Estos son aceptados por la comunidad masái que habita el área porque son relativamente compatibles con los sustentos de vida de la comunidad. La zona de la cuenca fue declarada Sitio Ramsar n.° 1080 en 2001[5], no obstante, las prácticas de conservación de las comunidades son las que en gran parte continúan sosteniendo el área, con un apoyo limitado de las autoridades del gobierno central y del distrito.

Para el pueblo masái, este territorio es una gran fuente de sustento, ya que proporciona asentamientos y áreas de pastoreo, fuentes de agua, salinas y árboles naturales y plantados, así como espirituales fundamentales. Hay algunas familias asentadas, mientras que otros espacios mantienen un estilo de vida seminómada, ya que dependen del pastoreo como sustento de vida. La comunidad masái aún depende de sus conocimientos Indígenas que se traspasan de generación en generación, tales como el uso de áreas de pastoreo y pasturas, plantas medicinales, árboles especiales, tierra y minerales para rituales y ofrendas, como también el manejo de asuntos familiares.

La primera planificación del uso de la tierra de la aldea de Engaresero fue apoyada por el UCRT y se completó en 2007. En esa oportunidad, se mapeó el territorio y se reservaron áreas específicas de tierra para diferentes usos, incluidos un área de asentamiento donde la gente construye sus casas, áreas de pastoreo utilizadas por el ganado y por la vida silvestre, y espacios para el turismo donde existen campamentos y albergues. En 2016 se llevó a cabo un proceso de planificación del uso de la tierra actualizado.

Plan de uso de las tierras de la aldea de Engaresero (2016 – 2026). Mapa: Equipo de Recursos Comunitarios de Ujamaa

Como se mencionó anteriormente, el territorio es un paisaje crucial para los sitios culturales y arqueológicos y, especialmente, el entorno de reproducción de los flamencos. Las áreas circundantes, como Oldonyo-Lengai, el cráter del Ngorongoro y el Parque Nacional Kilimanjaro resultan muy atractivas para los turistas. Se han establecido campamentos con tiendas de campaña en tierras comunes de la aldea, donde las comunidades obtienen algunos ingresos de los turistas que pasan allí la noche durante su participación en safaris a pie y en la escalada al Oldonyo-Lengai para ver el cráter del volcán activo. Por ejemplo, de 2015 a 2019 la aldea de Engaresero obtuvo un ingreso anual promedio de USD 35 119 por actividades turísticas. Debido a la pandemia de la COVID-19, los ingresos por turismo disminuyeron en 2020 a alrededor de USD 8780.[6] Los ingresos de las actividades turísticas en el territorio apoyan a las comunidades en su búsqueda para la mejora de los servicios sociales, como la construcción de instalaciones sanitarias, la enseñanza en las escuelas y el suministro de agua a los residentes de la zona.

Respuesta a amenazas internas y externas

Si bien este territorio ha enfrentado y sigue enfrentando varias amenazas internas y externas, el área permanece en buenas condiciones debido a los continuos esfuerzos de las partes interesadas por mantenerla a salvo. Los habitantes de la comunidad trabajan en estrecha colaboración con las autoridades pertinentes de la aldea y del distrito para hacer cumplir mediante leyes los mecanismos consuetudinarios de gobernanza de los recursos naturales, de la planificación del uso de la tierra del distrito y de las ordenanzas de la aldea. Entre las amenazas internas principales se incluye la fragmentación social impulsada por el aumento de las actividades turísticas en el área, así como el desarrollo moderno, como las carreteras que facilitan la migración de personas de otras comunidades al territorio.

El cambio climático es una amenaza externa significativa. Como muchos otros pastizales secos de Tanzania, en los últimos años, el territorio está experimentando cambios climáticos cada vez más acusados, con largas temporadas de sequía y patrones de lluvia impredecibles. Las sequías en la zona no solo dañan la cría de ganado, que es la principal actividad de sustento del pueblo masái, sino que las sequías reducen la salud y el bienestar económico y social. Las altas precipitaciones también provocan inundaciones a lo largo de zonas de desagüe.

Ganado en una zona de pastoreo de la aldea Engaresero. Foto: Lodrick Mika, 2020

A mediados de la década del 2000, el gobierno, en colaboración con inversores extranjeros y locales, propuso la construcción de una fábrica de procesamiento de carbonato de sodio a gran escala en la cuenca del lago Natrón. Este plan provocó una reacción violenta de las comunidades y organizaciones locales e internacionales que proporcionaron evidencia de que la fábrica podría tener impactos ambientales devastadores en un lugar único para la reproducción de flamencos. Los miembros de la comunidad y sus líderes expresaron enérgicamente sus preocupaciones sobre los peligros de esta mina, incluido el presidente de la aldea de Engaresero, quien afirmó que «los medios de vida de los 4000 residentes de la aldea de Engaresero estaban en peligro si el gobierno permitía la extracción de carbonato sódico».[7] Después de años de negociaciones y disputas, el gobierno trasladó el proyecto planificado de extracción de carbonato sódico a otro lugar, lejos de la aldea de Engaresero.

El estado de gobernanza del área se evalúa continuamente, por ejemplo, en julio de 2020, el Secretario Permanente del Ministerio de Recursos Naturales y Turismo declaró que el gobierno tiene la intención de convertir el área del lago Natrón en una Reserva de caza, un área protegida donde las actividades humanas como el pastoreo están legalmente restringidas. Si se establece la reserva de caza propuesta, significa que la comunidad perderá automáticamente el acceso y el control sobre sus tierras comunales porque una tierra protegida está gobernada y administrada por el gobierno central a través de la legislación de áreas protegidas.

Además, si se designa la reserva de caza, la comunidad también perderá los ingresos generados de las empresas turísticas que operan en los terrenos de la aldea. Tras el anuncio del gobierno, los aldeanos y sus líderes se preguntaron por qué hay planes para desalojarlos nuevamente: “Fuimos desalojados del área de Serengeti y nos mudamos al cráter de Ngorongoro, los animales salvajes nos siguieron. Y nos sacaron de nuevo de Ngorongoro y los animales salvajes todavía están con nosotros aquí en Engaresero. Todo esto se debe a que los masáis, por cultura y tradición, no comemos ni matamos animales salvajes. Por tanto, debido a nuestros planteamientos en las tierras de Engaresero, ahora el número de especies salvajes clave como las jirafas, las cebras y las gacelas ha aumentado”. (Personal de EECDI, discusión de grupo, 5 de noviembre de 2020).

Estas denuncias comunitarias de amenazas de desalojo han existido en los últimos años, pero fueron informadas por el periódico estatal ‘Daily News’ el 5de agosto de 2020. El artículo del periódico informó sobre la visita del Comisionado Regional a la aldea de Engaresero para calmar a los aldeanos que protestaban después del anuncio del gobierno de convertir el terreno de su aldea en una reserva de caza. Al informar al comisionado visitante, el concejal del distrito de Engaresero, el Sr. Abraham Sakai, declaró: “Nuestra tierra, el único lugar al que hemos llamado hogar durante mucho tiempo, está a punto de ser tomado por la Autoridad de Gestión de Vida Salvaje de Tanzania. Esto es una gran preocupación para todos nosotros y afectará en gran medida a nuestros medios de vida”.[8] Respondiendo a las preocupaciones de los aldeanos y de sus líderes, el comisionado les aseguró que el ministerio había tomado nota de sus preocupaciones y que nadie será desalojado.

Albergues para turistas. Foto: Lodrick Mika, 2020

La esperanza de la comunidad masái para el futuro

Para el pueblo masái, la prioridad clave es garantizar los derechos de tenencia de la tierra y los otros recursos naturales que se le asocian. Sin estos derechos, sus sustentos de vida, cultura, tradiciones, conocimiento e historia Indígenas se verían comprometidos. La propiedad y la seguridad de la tenencia son los pilares del desarrollo de EECDI. Asegurar el acceso a la tierra y a los recursos naturales mediante la formalización de la seguridad de la tenencia de la tierra ayuda a los pueblos indígenas vulnerables a mantener sus medios de vida y a ejercer sus derechos civiles, sociales, culturales, políticos y económicos contribuyendo al desarrollo sostenible local, nacional y mundial.

Es sobre estas bases que la seguridad de la tierra y de otros recursos se brinda a las personas a través del Certificado de Tierra de Aldea (CVL, en inglés) y el Certificado de Derechos de Ocupación Consuetudinario (CCRO, en inglés), ambos instrumentos legales para la protección de áreas comunales y hábitats de vida silvestre. La protección legal de los pastizales comunales y el empoderamiento de la comunidad Indígena masái en el territorio del lago Natrón han potenciado un enfoque integrado de conservación y medios de vida como una solución duradera para la conservación de la biodiversidad en los pastizales del norte de Tanzania.

La comunidad masái en el lago Natrón espera que estas herramientas legales y el apoyo continuo de algunos departamentos gubernamentales, así como de organizaciones locales e internacionales, les ayuden a mantener el acceso a las tierras y su control sobre sus ellas y también de los recursos de los que dependen.

Discusión de grupo con representantes de la comunidad. Foto: Lodrick Mika, 2020

[1] En el sentido estricto de propiedad, los tanzanos no poseen tierras, sino que tienen derechos de uso porque el título radical lo posee el presidente de Tanzania en nombre de todo el pueblo.

[2] Sulle, E. 2017. De lugareños e inversores: La dinámica de la configuración de los derechos a la tierra en Tanzania. Documento de trabajo del Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS), Copenhague: DIIS https://www.diis.dk/node/21038

[3] Una asamblea de aldea está formada por todos los miembros de una aldea mayores de 18 años: forma los cimientos del gobierno y de la administración locales, ya que es la institución quien elige y otorga responsabilidades a los designados para las oficinas en las aldeas y distritos.

[4] BirdLife International (2012). Promoción ambiental en el trabajo: Lecciones aprendidas de la campaña para salvar el lago Natrón de los planes para construir una fábrica de sosa. BirdLife International, Secretaría de la Asociación Africana, Nairobi, Kenia. Pág. 5

[5] Servicios de información sobre Sitios Ramsar https://rsis.ramsar.org/ris/1080 [consultado por última vez el 13 de julio de 2020]

[6] Estadísticas obtenidas de informes inéditos de ingresos y gastos de la aldea de Engaresero.

[7] BirdLife International. 2012. Environmental Advocacy at Work: Lessons Learnt from the Campaign to Save Lake Natron from the Plans to Build a Soda Ash Factory. Nairobi: BirdLife International, Africa Partnership Secretariat, p. 43.

[8] Daily News, 5 de agosto. Tanzania: Los aldeanos protestan contra el plan de desalojo en la orilla del lago Natrón. El periódico del gobierno de Tanzania. Disponible en: https://allafrica.com/stories/202008031002.html [consultado el 12 de noviembre de 2020].

Sobre los autores

Emmanuel Sulle es Coordinador Regional del Consorcio TICCA para África Oriental y el Cuerno de África.

Makko John Sinandei es fundador y asesor principal del Equipo de Recursos Comunitarios de Ujamaa (Miembro del Consorcio TICCA).

Resiato Lembeka es Gerente de Programas en la Fundación Pastoralista Orkiama.

Traducción al español de Pilar Caamaño

Revisión de Pablo Maturana Fuentes