Homórdkarácsonyfalva Közbirtokosság

La aldea Navidad en Rumania

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Photo: George Iordăchescu
Autor(es): George Iordăchescu, Anna Varga, Monica Vasile e Irina Sinziana Opincaru

La aldea de Homoródkarácsonyfalva (escuche la pronunciación; español: aldea Navidad, rumano: Crăciunel) se encuentra en el valle del arroyo Homorod, en las faldas pintorescas del borde oriental de los montes Cárpatos, en el sureste de Transilvania, Rumania. La comunidad se identifica como Szekler (székelyek; “sículos”, en español), un subgrupo del pueblo húngaro, una minoría étnica en Rumania. Es un área con una cultura silvopastoril muy rica, entrelazada con una historia reciente de modernización económica socialista centralizada. En 2000, la comunidad recuperó los derechos comunales sobre los pastizales y los bosques que el régimen socialista (1948-1989) confiscó y pasó​​ a propiedad estatal. Desde entonces, la comunidad también se ha enfocado en actividades de conservación, como el retorno de las especies emblemáticas y menores tasas de explotación forestal. Como particularidad en toda la región, los sistemas ancestrales de los derechos comunes y las formas tradicionales de distribución de derechos se han mantenido a pesar de las imposiciones de las constantes reformas legales, aunque han cambiado.

«Durante el comunismo, no teníamos el control total de nuestras tierras y eso afectó nuestra capacidad de auto-organizarnos, elaborar estrategias y nutrir a la comunidad. Desde que nos devolvieron nuestros bienes comunes, comenzamos a pensar de nuevo como colectivo y a planificar el futuro«.

Csaba Orbán, Presidente del Közbirtokosság, 2021
Foto: Csaba Orbán

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1098 hectáreas de tierra en total

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732 hectáreas de bosque

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347 titulares de derechos registrados

Somos quienes éramos y seremos quienes somos

La comunidad se define a sí misma con una relación muy fuerte con sus ancestros y las tradiciones antiguas de tenencia de las tierras, lo que les ha permitido continuar como terratenientes libres y prosperar durante los períodos de dificultad para la mayoría de las comunidades de Europa del Este (Imreh, 1973, 1982).

El actual sistema comunal de tenencia de las tierras se remonta a los sistemas de derechos más antiguos, con un régimen comunal de plena propiedad reconocido por el Reino de Hungría de la época medieval y el de principios de la era moderna como un privilegio otorgado a cambio de servicios de defensa fronteriza (Varga, 1999). Hacia fines del siglo XIX, el Közbirtokosság se constituyó como una institución formal encargada de gobernar los bienes comunes según sus reglamentos (Dezsö, 2002).

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«Vagyunk, akik voltunk, és leszünk, akik vagyunk – Somos quienes éramos y seremos quienes somos«.

Inscripción de la bandera de Homoródkarácsonyfalva

Después de la Primera Guerra Mundial, cuando Transilvania fue anexada por el Reino de Rumania, la institución consuetudinaria local fue reconocida por el estado rumano. Hasta mediados del siglo XX, la propiedad y los sistemas de uso de la tierra comunitarios siguieron los patrones típicos de las aldeas feudales silvopastoriles de Europa, con cierto grado de independencia en la autogestión de los recursos de manera comunitaria.

Durante el socialismo de estado (1948-1989), el régimen comunista nacionalizó las tierras y puso fin a este régimen consuetudinario de propiedad, así también nacionalizó y administró los bosques de manera centralizada y la mayor parte de la tierra agrícola se colectivizó como cooperativa. Esta cooperativa borró las antiguas normas comunales y permitió que los lugareños conservaran la propiedad de solo un bovino por hogar, pero obligó a las personas a inscribirse como trabajadores remunerados para el rebaño cooperativo y a entregar sus productos para la economía centralizada (Verdery, 2003). En el sistema socialista, la productividad económica era primordial y un espíritu de modernización e industrialización dominaba el uso y la gestión de la tierra (Verdery, 2001).

Después de la década de 2000, un conjunto de reformas agrarias legales permitió que la comunidad recuperase la propiedad y los derechos de uso de sus territorios.

Recuperando los derechos sobre la tierra comunal, un momento de restitución

En el período postsocialista, ya en 2000, el sistema de propiedad comunal Közbirtokosság (que existía antes de 1948) fue restablecido mediante la ley de restitución 1/2000, y la comunidad recuperó el control de sus pastos y bosques.[1] Según las disposiciones de esta ley, Homoródkarácsonfalva Közbirtokosság fue registrado el 1 de abril de 2000, cuando las autoridades regionales y locales junto con los representantes de la comunidad firmaron el documento fundacional. El desafío más grande en el proceso de registro fue la falta de documentos históricos para demostrar los derechos sobre los bienes comunes, pero, finalmente, la comisión encargada de la restitución encontró un cuadro que establecía la distribución de los derechos sobre los bienes comunes forestales con fecha de 1946 y un registro de tierras de la década de 1890. Estos documentos ahora están enmarcados y son exhibidos en la sala principal de la sede de la institución de bienes comunes como un recuerdo del pasado (vea la foto «Cuadros históricos de derechos sobre los bienes comunes»).

Cuadros históricos de derechos sobre los bienes comunes. Foto: George Iordăchescu

La gobernanza de los bienes comunes Közbirtokosság

La institución comunitaria gobierna los bosques, los pastos y las fuentes de agua como un bien común: eligen un comité ejecutivo que funciona de acuerdo con los reglamentos escritos y las decisiones que toma la asamblea general de los titulares de derechos. Por su parte, los bienes comunes se consideran propiedad privada de la comunidad y están delimitados dentro de las categorías legales rumanas de propiedad de la tierra como «formas asociativas de propiedad históricas», separadas de la propiedad municipal, la propiedad estatal y la propiedad privada individual.[2] 

La propiedad común tiene 1098 hectáreas de tierra en total: 732 hectáreas son de bosque (cuyo valor monetario estimado se sitúa en 1 389 800 euros) y 366 hectáreas de pastos. 

Actualmente hay 347 titulares de derechos registrados, de los cuales alrededor de la mitad residen en la aldea y la otra mitad son descendientes de los antiguos titulares de derechos y actualmente residen en otro lugar, aunque tienen parientes en la aldea a quienes les delegan el uso de las tierras comunales y la participación en los procesos de toma de decisiones. Las Iglesias unitaria y católica también se consideran titulares de derechos, como entidades con derechos distintos, ya que necesitan leña para calentar la iglesia, entre otros.

Dentro de la comunidad, cada titular de derechos ha heredado los derechos de sus antepasados. Los derechos están registrados legalmente y son contabilizados como acciones comunales llamadas «quota-parts«. La venta de acciones está permitida entre los miembros de la comunidad de descendientes pero no en exceso, ya que las normas de los bienes comunes mencionan que ninguna persona puede heredar o adquirir más del 5 % de todas las acciones. Por último, un pequeño porcentaje de familias en la aldea no tiene derechos sobre los bienes comunes, como es el caso de las familias recién llegadas en el siglo XX.

Los derechos pertenecen a los mayores y, después de su muerte, su descendencia los hereda. Como tal, algunas familias más jóvenes no tienen derechos ni participan oficialmente en las asambleas comunales, pero tienen «arreglos» con sus padres o abuelos para usar los bienes comunes. Aunque las mujeres y los hombres pueden heredar los derechos sobre los bienes comunes, las mujeres tienden a casarse fuera de la aldea y, por lo general, son los hombres quienes heredan la casa y, por lo tanto, los derechos sobre la tierra del bien común. La comunidad ideó un conjunto de normas claras para evitar desafíos como la división excesiva de derechos y la falta de participación. Por ejemplo, los padres suelen elegir solo a uno de sus hijos para que hereden y porten los derechos, generalmente al más joven o a quien seguirá viviendo en su casa después de que ellos mueran. Los hermanos deben estar de acuerdo con esta decisión y los órganos de gobierno no exigen documentos certificados para comprobar la herencia de los derechos.

Mapa de los bosques que muestra la composición de las especies, más del 90% de haya europea seguida de roble albar, pino y otras especies. Varias extensiones de bosque se alternan con pastos o bosques pertenecientes a propietarios privados.
Mapa de los pastos. El uso de los pastos difiere según la proximidad al pueblo, los más cercanos se utilizan para el pastoreo diario, mientras que los situados más lejos se reservan para el pastoreo del ganado joven durante los meses de verano.

Los derechos al uso del bosque se cuantifican y se consideran diferentes a los derechos al uso de los pastos (Vasile, 2019b). Por cada derecho (acción) sobre el bosque, un titular de derechos puede acceder a aproximadamente 0,62 metros cúbicos de madera. Si el miembro no necesita la madera (por ejemplo, porque reside en la ciudad o porque puede obtenerla del bosque privado), recibirá el equivalente en efectivo. Por cada derecho sobre los pastos, el miembro puede enviar una vaca o hasta siete ovejas a pastar. Quienes no necesitan usar los pastos reciben alrededor de 10 euros (50 RON) al año por cada derecho. De manera similar, los titulares de derechos que poseen más ganado, pero no tienen suficientes derechos a los pastos, pueden adquirir los derechos de pastoreo de otros titulares de derechos que no los utilizan y ofrecerles una compensación a cambio.

Actualmente, los derechos comunales son reconocidos por la legislación rumana y están registrados en los libros de tierras y los documentos de propiedad oficiales. Los reglamentos están validados y registrados en el tribunal de justicia. Sin embargo, la gestión de los recursos locales también está dictada por las normativas y políticas generales. La gestión de los pastos está sujeta a la normativa europea dictada por una política de pagos directos en el marco de la Política Agrícola Común (PAC). Además, los bosques están sujetos a la legislación nacional y se confieren a instituciones especializadas, es decir, a distritos forestales acreditados por el estado y planes de gestión forestal diseñados por expertos que contrata y aprueba el Ministerio del Medio Ambiente. Así mismo, una serie de documentos consuetudinarios regulan localmente el uso de los recursos; por ejemplo, el uso de los pastos y los manantiales de agua mineral.

Los ingresos provenientes de los bienes comunes se utilizan, en parte, para patrocinar actividades para la comunidad, como la construcción de una bañera de spa comunitaria, el Festival Anual de la Castaña, la restauración de edificios históricos y otras actividades culturales. Más recientemente, la institución de gobierno comenzó a patrocinar estas actividades mediante pagos de la UE. A lo largo de los años, la comunidad construyó un complejo de baños públicos alrededor de los manantiales minerales ubicados en la parte sureste de la aldea: Dungó Feredő. Debido a una serie de curaciones milagrosas, algunos miembros atribuyen valores espirituales a Dungó Feredő y consideran que el lugar es sagrado. Otros ingresos derivados de la institución comunitaria Közbirtokosság se utilizan para cubrir los gastos de sus operaciones, como facturas e impuestos, y el resto se redistribuye a los miembros de la comunidad.[3] 

Pastos leñosos del bien común. Foto: Anna Varga

El territorio de vida: pastos y bosques

El territorio de vida rodea la aldea y está dividido en tres áreas principales de aproximadamente el mismo tamaño: bosques, pastos leñosos y pastos. Las propiedades privadas, tanto los bosques como los pastos, se intercalan en el territorio de vida o lo bordean y un huerto de castaños de aproximadamente una hectárea se encuentra cerca del centro de la aldea. Los pastos se dividen en dos categorías según el uso estacional: los pastos superiores son más difíciles de alcanzar y se utilizan para el ganado joven de abril a septiembre y los pastos alrededor de la aldea se utilizan a diario para que pasten vacas lecheras, cabras y ovejas.

Los pastos leñosos están entre los tipos de uso de la tierra más antiguos de Europa y tienen mucha importancia ecológica y cultural (Hartel et ál., 2013). Aquí, la vegetación herbácea forma un mosaico en el paisaje con árboles centenarios intercalados, como robles, robles albares y hayas, que representan epicentros de biodiversidad local. Las áreas de mosaico ofrecen una gama amplia de hábitats para la biodiversidad y buenas condiciones para los medios de vida silvopastoriles y el pastoreo de ganado a la sombra y al sol (Varga y Molnár, 2014).

Los pastizales boscosos están disminuyendo rápidamente en toda Europa debido a los cambios en el uso de la tierra y la falta de regeneración y, por lo general, no están reconocidos en las políticas de conservación de la naturaleza de la UE o son protegidos como paisajes distintos, a pesar de la evidencia en las investigaciones que muestran su historial de gestión y sus valores especiales. En Karácsonyfalva, la comunidad mantuvo los pastos boscosos a lo largo de la historia a pesar de las tendencias adversas impulsadas por el estado. Los bosques de bellotas eran increíblemente valiosos en la Transilvania medieval y en casi toda Europa, dada la importancia de estas para alimentar a los cerdos.

Durante el socialismo, se intensificaron las prácticas de cría de animales, se talaron los árboles grandes de los pastizales y se introdujeron los fertilizantes artificiales.

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“Protegimos los árboles grandes de los pastizales, pero durante el socialismo muchos de ellos fueron talados, en la década de 1960”.

Mózes Balázs, asistente guardabosque, 2008

Ganado descansando en el bosque, 2008. Foto: Anna Varga

Después de la caída del socialismo en 1989, los pastizales fueron abandonados y los matorrales ya no se limpiaron completamente. Sin embargo, la adhesión de Rumania a la Unión Europea en 2007 trajo consigo pagos directos de la PAC, lo que estimuló las actividades de limpieza de matorrales y la mantención de pastos para corregir la despreocupación de los años anteriores (Varga, 2006). Actualmente, el pasto es escaso y no hay problemas de pastoreo excesivo, ya que la mayoría de las personas tiene pocos animales y pocos agricultores tienen un número mayor de ganado vacuno y ovino.

El bosque es templado, compuesto en más del 90 % por la haya europea (Fagus sylvatica) que está sana y tiene entre 120 y 200 años; el resto del bosque es de roble albar (Quercus petraea), roble (Quercus robur) y pino (Pinus sylvestris). Aunque el pino fue plantado por el estado húngaro y se considera una imposición desde el exterior, este protege al huerto de castaños estabilizando la tierra contra la erosión y los corrimientos.

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«Nuestra tradición forestal Szekler consiste en utilizar métodos que mantengan la calidad de los árboles viejos y solo los cortamos si necesitamos mucho el dinero. En dicho caso, cortamos algunos, pero solo con la aprobación del distrito forestal y dentro de ciertos límites. No cortamos todo de una vez, sino que pensamos siempre en las próximas generaciones, para que tengan al menos el mismo bienestar que nosotros tuvimos».

Géza Szentpáli, exsecretario de los bienes comunes, 2008

Los bosques que son cuidados y gestionados como bienes comunes tienen dos tipos de usos: leña y uso comercial. La comunidad puede cosechar hasta 2200 metros cúbicos de madera al año (según los cálculos de los expertos en el plan de gestión, para mantener un principio de rendimiento sostenible), pero el volumen real siempre ha sido menor, lo que contribuye a un aumento neto de la cobertura forestal. La mayor parte de la madera talada se utiliza localmente como material de construcción o para leña. La tala comercial en Karácsonyfalva disminuyó constantemente y ahora es casi nula, a pesar de que se practica en las comunidades vecinas y en toda el área. El hecho de que la comunidad coseche menos de lo que se le permite y solo para cubrir las necesidades domésticas es una característica de conservación notable para esta área.

Hay varios elementos de conservación del bosque, incluidas 120 hectáreas bajo protección voluntaria sin intervención, donde no se permite talar, y 30 hectáreas de roble albar están bajo protección estricta como área para sembrar. También se considera una zona silenciosa, lo que, según los comuneros, ha contribuido a que la fauna silvestre regrese.

Construcción de los baños comunitarios Dungo Spa en 2006. Foto: Anna Varga

Especies emblemáticas y acciones de conservación 

Hay varias especies de flora y fauna con importantes funciones ecológicas que se encuentran vulnerables, en peligro o en peligro crítico de extinción. El roble es una especie que está disminuyendo en todo el mundo; por ello, esta reserva de roble albar tiene una importancia especial. La cigüeña negra (Ciconia nigra), una especie amenazada en la UE, anida en los árboles maduros intactos de la zona y los lugareños la han visto recientemente. El castor europeo (Castor fiber), una especie considerada bajo amenaza en Europa, vive aquí y los lugareños lo acogen. La población del lobo gris (Canis lupus) y el oso pardo (Ursus arctos) ha aumentado en el área y el país en los últimos cinco años gracias a que el gobierno rumano prohibiera de manera estricta la caza. Más recientemente, se han avistado especies en peligro de extinción tales como el lince (Lynx lynx) y el gato montés (Felis silvestris). El número de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) aumenta año tras año, lo que indica que es un hábitat saludable, pero también que hay una actitud positiva por parte de los lugareños, ya que esta especie suele anidar alrededor de las casas y se considera un buen augurio para la salud y la prosperidad de cada familia.

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«No intentamos encontrarle explicaciones a este regreso reciente de la vida silvestre, simplemente estamos muy contentos por eso».

Csaba Orbán, Presidente de Közbirtokosság, 2021

Un área protegida (AP) de la red Natura 2000 (AP ROSPA0027) para la protección de aves se superpone a la mayor parte del territorio de vida y las aldeas circundantes. Entre las especies protegidas más representativas dentro de esta AP se encuentran: Aquila pomarina, Aquila clanga, Alcedo atthis, Nycticorax nycticorax, Picus canus y Lanius minor. No se les consultó a los lugareños cuando se declaró este AP, como ocurre con casi todas las áreas de la red Natura 2000 en Rumania (Iordachescu, 2019). Sin embargo, la comunidad agradece la existencia del AP y tiene planes para aprovechar la oportunidad y desarrollar el ecoturismo en la aldea.

Desde su restablecimiento como entidad jurídica, la junta directiva de los bienes comunes logró registrar dos áreas protegidas de interés local en un intento por proteger del desarrollo de infraestructuras o construcciones a los valores naturales.

Un bosque de castaños, medicina herbal, un spa al aire libre y un festival

La edad de los comuneros influye en las relaciones con el territorio de vida. Algunas áreas del territorio se utilizan para el ocio y la curación, como el complejo de baños al aire libre. Algunos miembros son cazadores de jabalíes y ciervos salvajes y tienden a conocer los bosques mejor que los demás; ellos también declaran haber visto a las nuevas especies. Algunos comuneros conocen profundamente las especies de flora que existen y participan de forma activa en la cosecha y venta de medicinas tradicionales como hierbas y plantas que recolectan, secan y convierten en tés, cremas y lociones (Papp y Dávid, 2016). Una de esas plantas es la llamativa gyertyángyökér azul en forma de trompeta (Gentiana asclepiadea L.), una flor que llena los pastos desde finales del verano hasta el otoño. Los lugareños organizan reuniones y talleres regulares, abiertos a la comunidad y a los forasteros, para transmitir los conocimientos tradicionales acerca de las plantas. Los hongos comestibles también se recolectan en el bosque.

Otro territorio comunal muy apreciado es el bosque de castaños, plantado por miembros de la comunidad a principios del siglo XX, que es utilizado por la escuela para impartir lecciones sobre biología y ecología. El primer sábado de cada octubre, la comunidad organiza el Festival de la Castaña con el presupuesto de los bienes comunes y congrega a miembros de todas partes, que se reúnen durante un día para celebrar su territorio de vida, lo que representa una verdadera expresión de los valores comunitarios.

La comunidad en la inauguración del Festival de la Castaña. Foto: Csaba Orbán

Preocupaciones y esperanzas para el futuro

A pesar de que el Homoródkarácsonfalva Közbirtokosság se ha recuperado bien de las presiones que hubo durante el período del socialismo de estado, no está exento de preocupaciones. Hoy en día, la amenaza de las plantas invasoras y la sequía está provocando gran vulnerabilidad. Las plantas medicinales están disminuyendo y otras, como el licopodio (Lycopodium clavatum) y el arbusto de arándanos (Afinum myrtillus L) están migrando a mayores altitudes. La erosión estaba afectando la capa superficial del suelo en áreas pequeñas hace algunos años, pero para apaliarlo han plantado las especies apropiadas y el pastoreo se redujo a más de la mitad de la capacidad permitida.

La falta de cooperación con las autoridades nacionales en el manejo de los conflictos entre los humanos y la vida silvestre también es un tema que preocupa a la comunidad.

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«El número de osos aumentó considerablemente y, dado que en su mayoría han dañado los campos de maíz, tuvimos que dejar de cultivarlo. No tenemos la responsabilidad de manejar a los osos, porque no tenemos poder sobre ellos«.

Csaba Orbán, 2021

La visión de futuro de la comunidad de custodios se centra en mejorar la calidad de vida de sus miembros. La comunidad espera que el territorio de vida sea bendecido con un clima favorable, con lluvias y agua suficientes para prosperar.

Desde un punto de vista demográfico, los niños son una parte importante del futuro de la aldea. La comunidad desea darles educación universitaria, así como una calidad de vida comparable a la de otros países europeos (que solo se puede lograr con ingresos monetarios). Para detener la posibilidad de emigración y de un colapso demográfico, la comunidad cree que deberían generar ingresos a partir de diferentes iniciativas de conservación.

La comunidad considera valioso el desarrollo de servicios de ecoturismo que atiendan a un mercado de consumidores que aprecian las actividades en contacto con la naturaleza como paseos a caballo, caminatas y excursiones, observación de la vida silvestre y consumo de productos naturales. La comunidad prevé un futuro de actividad cultural rica en torno al patrimonio histórico que representan las iglesias locales, el huerto de castaños como lugar de celebración y los manantiales minerales de Dungo y sus alrededores (vea el mapa adjunto de la Visión de futuro).

Visión del futuro de Homoródkarácsonfalva Közbirtokosság dibujada por los niños de la comunidad. Foto: George Iordăchescu

Referencias y lecturas adicionales

  • Garda, Dezsö. 2002. A székely közbirtokosság. Státus Könyvk., Csíkszereda.
  • Hartel, T., T. Plieninger, and A. Varga. 2015. Wood-Pastures in Europe. In Europe’s Changing Woods and Forests: From Wildwood to Managed Landscapes, edited by K. J. Kirby and C. Watkins. Wallingford: CABI, pp. 61–76.
  • Hartel, Tibor, Ine Dorresteijn, Catherine Klein, Orsolya Máthé, Cosmin I. Moga, Kinga Öllerer, Marlene Roellig, Henrik von Wehrden, and Joern Fischer. 2013. Wood-Pastures in a Traditional Rural Region of Eastern Europe: Characteristics, Management and Status. Biological Conservation 166 (October): 267–275.
  • Imreh, Istvan. 1982. Viata Cotidiana La Secui: 1750-1850. Bucharest: Kriterion.
  • Imreh, Istvan. 1973. A rendtartó székely falu. Bucharest: Kriterion.
  • Iordachescu, George. 2019. Wilderness Production in the Southern Carpathians. Towards a Political Ecology of Untouched Nature. IMT School of Advanced Studies.
  • Opincaru, Irina‐Sînziana. 2020. Elements of the Institutionalization Process of the Forest and Pasture Commons in Romania as Particular Forms of Social Economy. Annals of Public and Cooperative Economics, October, apce.12294.
  • Papp Nóra, Horváth Dávid: „Ezt nagyon tartották Édesanyámék, Nagyanyámék” – Homoródkarácsonyfalva hagyományai és népi orvoslása / Traditions and ethnomedicinal data in Craciunel (in Hungarian) Homoródkarácsonyfalvi Füzetek III. Homoródkarácsonyfalva Közbirtokosság kiadványa, Homoródkarácsonyfalva, 2016. pp 1-150. ISBN 978-606-8599-31-1
  • Varga Anna. 2006. «Kis-Homoród mente tájtörténete (Landscape history of Kis-Homoród valley).» Néprajzi Hírek 1-2: 40-41.
  • Varga, Anna, Molnár, Zs. 2014. The Role of Traditional Ecological Knowledge in Managing Wood-pastures. In European Wood-pastures in Transition, Hartel, T., Plininger, T. (eds). Routledge, pp.187-202.
  • Varga, Árpád. 1999. Hungarians in Transylvania between 1870 and 1995; original Title: Erdély Magyar Népessége 1870–1995 Között, Magyar Kisebbség 3–4, 1998 (New Series IV), pp. 331–407.
  • Vasile, Monica. 2018. Formalizing Commons, Registering Rights: The Making of the Forest and Pasture Commons in the Romanian Carpathians from the 19th Century to Post-Socialism. International Journal of the Commons 12 (1): 170–201.
  • Vasile, Monica, and Liviu Mantescu. 2009. Property Reforms in Rural Romania and Community-Based Forests. Sociologie Romaneasca 7(2): 95–113.
  • Vasile, Monica. 2019a. Forest and Pasture Commons in Romania: Territories of Life, Potential ICCAs: Country Report’.
  • Vasile, Monica. 2019b. The Enlivenment of Institutions: Emotional Work and the Emergence of Contemporary Land Commons in the Carpathian Mountains. Journal of Environmental Planning and Management 62 (1): 124–50. 
  • Verdery, Katherine. 2001. Inequality as Temporal Process: Property and Time in Transylvania’s Land Restitution. Anthropological Theory 1(3): 373–92.
  • Verdery, Katherine. 2003. The Vanishing Hectare: Property and Value in Postsocialist Transylvania. Culture & Society after Socialism. Ithaca: Cornell University Press.
Publicaciones propias de la comunidad y otras fuentes
  • “Travelling in Székelyföld along the Rivers Homoród” by Sándor István Jánosfalvi, a manuscript from 1857 published by the Minerva Rt. in Kolozsvár in 1942 and also by the Litera Publishing House in Székelyudvarhely in 2003.
  • “On the banks of the River Homoród bordered by willow meads”. Collected studies about the border area between Székelyföld and the “Saxon Land” (in Hungarian: Szászföld) of Transylvania. (the collection of studies is titled in Hungarian: A Homoród fűzes partján) Published by Pro Print Publishing House, Csíkszereda, 2000.
  • “Homoródkarácsonyfalva” – Information Book about the Villages of Székelyföld Series. Litera Publishing House, Székelyudvarhely, 1999.
  • “Rika Region”. (The book is titled in Hungarian: Rika kistérség) published by the Association for the Rika Region in Oklánd, 2003.
  • “The Garden of Sweet Chestnut Trees”. – Booklets about Homoródkarácsonyfalva 1. published by the Committee Responsible for the Common Estates of Homoródkarácsonyfalva, 2005.

[1] Para mayores detalles sobre el surgimiento de bienes comunes contemporáneos en Rumania, consulte Vasile y Mantescu 2009, Vasile 2018, Vasile 2019a y Vasile 2019b.

[2] Para más información sobre los bienes comunes rumanos y comparaciones históricas y entre regiones, consulte el sitio web del proyecto Romanian Mountain Commons Project: https://romaniacommons.wixsite.com/project.

[3] Para obtener más detalles sobre los bienes comunes como formas de economía social, consulte Opincaru, 2020.

Sobre los autores

Dr. George Iordăchescu, Departamento de Política y Relaciones Internacionales, Universidad de Sheffield, Reino Unido

Dra. Anna Varga, Departamento de Etnografía y Antropología Cultural, Universidad de Pécs, Hungría

Dra. Monica Vasile, Departamento de Historia, Universidad de Maastricht, Países Bajos

Irina Sinziana Opincaru, Departamento de Sociología, Universidad de Bucarest, Rumania

George, Anna y Monica son Miembros Honorarios del Consorcio TICCA. Este estudio se basa en datos recopilados por los autores en 2021.
El material se publicó con el consentimiento libre, previo e informado de la comunidad.

Traducción al español de Raúl Ho

Revisión de Daniela Campos Rubio